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Solo una de 30 urogallos liberados en León sobrevivió seis meses después de la suelta
Un programa de reintroducción del urogallo cantábrico en Castilla y León ha concluido su primera suelta experimental con un resultado devastador: 29 de los 30 ejemplares murieron, la mayoría cazados por depredadores.
Entre el 23 de octubre y el 4 de noviembre de 2025 se liberaron 30 urogallos criados en cautividad en la Zona de Especial Protección para las Aves del Alto Sil, en León. Seis meses después, el seguimiento por GPS y emisores VHF confirmaba que solo quedaba viva una hembra. Según recogía el Diario de León y publicó Xataka, 26 de las 29 muertes registradas fueron obra de depredadores: principalmente zorros, pero también aves rapaces y martas.
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El problema no es nuevo ni exclusivo de España. Un experimento similar en la región alemana de Harz arrojó resultados parecidos: solo el 23 % de las aves liberadas sobrevivió, con una vida media de apenas 13 días y el 62 % de las muertes atribuidas al zorro. Los animales criados en cautividad llegan al monte sin los reflejos antipredatorios que desarrollan las aves que crecen en libertad. A eso se suma que su aparato digestivo tampoco está del todo preparado para la dieta silvestre.
Con menos de 300 ejemplares en libertad —y la cifra bajando— el urogallo cantábrico es la subespecie más amenazada de Europa occidental. Cada fracaso no solo supone un coste económico: supone tiempo biológico que la especie no tiene.
La cría en cautividad funciona. El reto está en el paso siguiente.